Al igual que en todas las culturas, los niños Japoneses crecen escuchando constantemente historias contadas por sus abuelos y abuelas. El niño que nació de un melocotón; la princesa de la luna que es descubierta dentro de un bambú; el viejo que puede hacer florecer un árbol de sakuras muerto, entre otras. Estas historias cortas que enseñan a los niños a ver ambos lados de la vida han pasado valores tradicionales de generación en generación.
Al igual que en todas las culturas, los niños Japoneses crecen escuchando constantemente historias contadas por sus abuelos y abuelas. El niño que nació de un melocotón; la princesa de la luna que es descubierta dentro de un bambú; el viejo que puede hacer florecer un árbol de sakuras muerto, entre otras. Estas historias cortas que enseñan a los niños a ver ambos lados de la vida han pasado valores tradicionales de generación en generación.
Kae Serinuma es el claro ejemplo de lo que se conoce como “fujoshi”, ¡cada vez que ve a dos chicos llevarse bien, le encanta sumergirse en sus fantasías salvajes! Un día, su personaje favorito de un anime muere y el impacto la deprime tanto que llega a perder muchísimo peso. Tras ello, los cuatro chicos más guapos de su instituto le piden salir, pero eso a ella no le interesa en lo absoluto… ¡preferiría verlos salir entre ellos!
Al igual que en todas las culturas, los niños Japoneses crecen escuchando constantemente historias contadas por sus abuelos y abuelas. El niño que nació de un melocotón; la princesa de la luna que es descubierta dentro de un bambú; el viejo que puede hacer florecer un árbol de sakuras muerto, entre otras. Estas historias cortas que enseñan a los niños a ver ambos lados de la vida han pasado valores tradicionales de generación en generación.
Al igual que en todas las culturas, los niños Japoneses crecen escuchando constantemente historias contadas por sus abuelos y abuelas. El niño que nació de un melocotón; la princesa de la luna que es descubierta dentro de un bambú; el viejo que puede hacer florecer un árbol de sakuras muerto, entre otras. Estas historias cortas que enseñan a los niños a ver ambos lados de la vida han pasado valores tradicionales de generación en generación.
Kae Serinuma es el claro ejemplo de lo que se conoce como “fujoshi”, ¡cada vez que ve a dos chicos llevarse bien, le encanta sumergirse en sus fantasías salvajes! Un día, su personaje favorito de un anime muere y el impacto la deprime tanto que llega a perder muchísimo peso. Tras ello, los cuatro chicos más guapos de su instituto le piden salir, pero eso a ella no le interesa en lo absoluto… ¡preferiría verlos salir entre ellos!